LA SINIESTRALIDAD Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO
Una consecuencia negativa del crecimiento económico de nuestro país en los últimos años ha sido el aumento de la siniestralidad vial (*). Desde 2005 hasta 2011 hubo un incremento constante en las cantidades de siniestros, personas fallecidas, heridas y con discapacidades graves de por vida, como son la parálisis permanente, amputaciones y otras consecuencias.
Según datos estadísticos recopilados por la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) que fuera creada en 2008, en el año 1982 fallecieron por esta causa 282 personas en nuestro país, lo que equivale a una tasa de 9.4 por cada 100 mil habitantes.
En los años siguientes se mantuvo más o menos estable o con poco incremento, pero en 2006 se situó en 17.7 fallecidos por cada 100 mil habitantes, hasta llegar al pico máximo en 2011 cuando se registraron 575 fallecidos en el país, cantidad equivalente a 19 personas por cada 100 mil habitantes. Esto ha determinado que en los últimos 30 años hayan fallecido aproximadamente 15 mil personas en nuestro país, cifra mayor a la cantidad de habitantes de muchas ciudades del interior. (En 2012 hubo un leve descenso en la cantidad de fallecidos. Pero al momento de la redacción de este artículo a fines de diciembre de 2013, la tasa de fallecidos y siniestrados se encontraba lamentablemente, por encima de la tasa registrada durante 2012)
Estos datos son comparables a los demás países de la región; por ejemplo en Argentina la estadística muestra una tasa de fallecidos de 14 muertes por cada 100 mil habitantes en el año 2008 según el estudio realizado por el Abogado y Sociólogo de ese país, Dr. Diego Fleitas. Sin embargo en Suecia, país pionero en Seguridad Vial desde 1960, la tasa de mortalidad es de 3 fallecidos por cada 100 mil habitantes.
El dato más preocupante lo proporciona el estudio de las víctimas según la franja etaria, donde se concluye que la siniestralidad vial es la principal causa de muerte entre los menores de 35 años.
Es relevante además el costo económico que significa para toda la sociedad; se estima en Uruguay una cifra cercana a 1000 millones de dólares anuales sólo en gastos comprobables (asistencia médica, seguros, rehabilitaciones físicas y sicológicas). Seguramente si se considera el lucro cesante la cifra es mucho mayor.
ANÁLISIS DE LAS CAUSAS
El aumento de la siniestralidad vial tiene varias causas, a saber:
a) Económicas
b) Educativas
c) De infraestructura
a) Económicas.
En los años ´60 y ´70 se impusieron las motocicletas de origen japonés, y en nuestro país acceder a una de ellas equivalía aproximadamente al salario de un trabajador calificado, multiplicado por diez. Actualmente esa relación es de uno a uno, es decir que un sueldo medio es suficiente para adquirir una motocicleta.
La recuperación económica de los últimos años más la disminución del costo de muchos vehículos (sobre todo autos y motocicletas), hizo que aumente considerablemente el parque automotor, lo que incide directamente en la siniestralidad; (a más vehículos, mayor es la posibilidad de siniestros).
b) Educativas.
El aumento explosivo en el acceso a una mayor movilidad no fue acompasado con la educación vial necesaria para que todos los integrantes de la sociedad actúen de la manera más adecuada. Automovilistas, conductores profesionales, motociclistas, ciclistas y peatones, parecen desconocer las reglas más elementales de la circulación vial, lo que genera situaciones muy riesgosas que con frecuencia devienen en siniestros que pueden ser fácilmente evitables.
c) De infraestructura.
El estado uruguayo no ha previsto el impacto que el considerable aumento del parque automotriz tiene en las vías de tránsito, por lo que la gran mayoría de éstas carecen de elementales normas de seguridad, tales como señalización, mantenimiento, semáforos, ciclo vías, cruces peatonales, entre otras medidas necesarias para dar a los usuarios la máxima seguridad.
Para determinar con mayor exactitud las causas que provocan el problema, de manera que puedan tomarse las providencias necesarias es imprescindible un estudio pormenorizado del comportamiento de todos los usuarios de las vías de tránsito, tarea que está implementando la UNASEV. El estudio debe incluir:
a) observación directa de hábitos;
b) encuestas que permitan determinar el conocimiento de las personas sobre las reglamentaciones;
c) análisis de las causas que han provocado accidentes.
Seguramente el desarrollo del estudio sobre esas pautas generará un cúmulo de conocimientos y a su vez podrá crear nuevas interrogantes que permitan tomar medidas adecuadas para disminuir la siniestralidad. Pero es fundamental fijar objetivos y plazos, y cumplirlos a como dé lugar, evitando que decisiones políticas como las tomadas en algún momento por intendencias que se oponen al control del uso de cascos y cinturones de seguridad impidan la aplicación de leyes nacionales.
Lamentablemente en Uruguay estamos muy lejos de plantearnos objetivos como el denominado “Objetivo Cero” que se aplica en países que han tomado conciencia plena de la problemática y que pretenden eliminar definitivamente la siniestralidad de calles y rutas. Sin embargo nos consta que la UNASEV está realizando un esforzado trabajo tratando de mejorar todo lo posible con los recursos disponibles.
También debemos preguntarnos los ciudadanos comunes cuando hacemos uso de las vías públicas si actuamos de la manera correcta, respetando las reglas, siendo tolerantes y respetando a nuestros conciudadanos. Una campaña publicitaria actual que tiene al reconocido periodista Jorge Alfaro como figura principal les recuerda a los conductores que para muchos “hoy es el primer día”. Entonces seamos tolerantes ya que errar es humano, todos podemos cometer errores, y sólo demostrando comprensión y respeto hacia los demás podemos hacer de un simple viaje una experiencia agradable y no una carrera de obstáculos estresante y peligrosa. Y todos, sin excepción tuvimos “nuestro primer día”.
(*) La diferencia entre accidente y siniestro es que mientras un accidente es producido por causas completamente imprevistas, el siniestro se produce como desenlace de los errores y falta de prevención de los protagonistas. Por eso la frase: “si se pudo evitar no fue un accidente”.
Enrique Cabral
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