El necesario cambio de cultura en la vía pública
Si no te cuidas vos
Sobre lo que ya es considerada una pandemia para nuestra sociedad, el flagelo de los siniestros de tránsito que dejan año a año miles de víctimas y millones de dólares de pérdidas. Damos cuenta en estas líneas de algunas cuestiones a tener en cuenta antes de salir a la calle.
Como parte de la batería de medidas de desde distintos sectores de la sociedad se llevan adelante para intentar abatir las cifras que alarman. A fines de 2012 se aprobó la ley de Tránsito N° 19.061, que establece cambios en la Ley Nacional de Seguridad Vial en aspectos vinculados a los motociclistas, ciclistas, peatones y pasajeros de ómnibus.
Entre las innovaciones se encuentra la obligatoriedad para los usuarios de motocicletas y motos del uso de chalecos, bandas o camperas reflectivas con el objetivo de asegurar que los conductores de otros vehículos vean a los motociclistas. Esto que a despertado la protesta de un grupo de aficionados a las dos ruedas que al grito de “no entra” llegaron inclusive hasta la Torre Ejecutiva.
Sin embargo el presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV), Gerardo Barrios, dijo a Taxi Libre que este tipo de medidas se aplican en varios ámbitos laborales, como entre los obreros que trabajan en rutas o calles y se entienden como normales. “La iniciativa implica extender este uso a otras áreas de la vía pública para disminuir la posibilidad de participar en una colisión por no ser visto”.
Barrios explicó que en países de la región que aplicaron normas similares disminuyeron notoriamente los indicadores de accidentes de tránsito protagonizados por motociclistas. Agregó que “hacerse ver en el tránsito” es una recomendación de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Carreteras, por lo que es un elemento central en la visualización de todos los actores que participan en el tránsito.
Además recordó que esta ley contempla diferentes sistemas de reflexión, tales como chalecos, bandas y camperas, con el objetivo de facilitar el cumplimiento de la medida.
“La ley contempla diversos sistemas de reflexión, uno es el chaleco, otros son las bandas reflectivas y después están las camperas con reflexivos; esta diversidad de sistema de reflexión permite ser lo más abarcativo posible. De hecho todavía no se esta fiscalizando y sin embargo ya muchos motociclista lo han adoptado. Lo que hace notar que la gente esta comprendiendo que las normas están para preservar la vida y la salud. Que estas son normas son una estrategia de prevision”
Según las mediciones de los organismos técnicos con una indumentaria de alta visibilidad, las luces bajas de un vehículo permiten identificar una figura humana a más de 100 metros. Las prendas impermeables en colores llamativos y con elementos reflectantes, brazaletes y chalecos son una buena fuente de visibilidad a mayor distancia para el resto de los conductores.
Esta normativa se encamina a asegurar la vida de de los usuarios más vulnerables de las vías de tránsito, según Barrios “esta es una de las principales preocupaciones de los países desarrollados”.
Según estudios de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), de Chile, una persona sin reflectante es visible por un conductor solo a 30 metros. Con reflectante, la persona es visible a unos 400 si se circula con luces altas.
En el mundo hay innumerables ejemplos: Un caso es Holanda, donde desde hace años las bicicletas incorporan neumáticos retro-reflectantes que permiten ver lateralmente las ruedas de una bicicleta que atraviese perpendicularmente una carretera. Sin ir tan lejos aún, es necesario abrir la cabeza para comprender que un simple brazalete retro-reflectante hace que el ciclista aumente considerablemente su visibilidad.
En España incluso es obligatorio para el propio conductor de automóvil, contar con por lo menos un chaleco reflectivo, en caso de necesidad de tener que bajar del mismo a solucionar un desperfecto en medio de la carretera.
La mentalidad debe ser “prevenir es vivir”, que es parte de la cultura de países como Alemania o Inglaterra, donde se han asumido estas conductas desde hace años.
En Uruguay, la nueva reglamentación establece que la vestimenta de alta visibilidad debe estar compuesta por una parte fluorescente y por bandas de material retro-reflectivo.
La parte fluorescente de fondo, debe tener un área mínima de 0,50 m2 y la parte retro-reflectiva un área mínima de 0,13 m2 en bandas de ancho no menor a 50 mm. En todos los casos de indumentaria de alta visibilidad, las superficies mínimas deben estar distribuidas uniformemente en la prenda.
Chalecos y camperas deben rodear el torso de la persona y tener como mínimo una banda horizontal de material retro-reflectivo, unida desde el pecho hasta la espalda por dos bandas retro-reflectivas verticales cada una pasando por arriba de cada hombro.
El chaleco debe ser de tipo envolvente con cierre delantero (velcro u otro), siendo el material de fondo del chaleco fluorescente y de preferencia, de color amarillo limón.
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A mi no me va a pasar
Otro problema que es habitual en la vía pública y que sobre todo es uno de los principales causantes de los percances o las situaciones conflictivas, son las distracciones, tanto por parte de peatones como de conductores. Uno de los factores comprobados de riesgo es la utilización del teléfono celular.
Será por la idea que todos guardamos de que a nosotros no nos va a pasar que seguimos hablando por teléfono a la hora de manejar. Pero los trastornos que fijar la atención –o en el mejor de los casos, repartirla mientras se camina o conduce- en estos dispositivos causa, son motivo de incidentes que suelen tener consecuencias trágicas.
Esta conducta distractiva incide en el tiempo de reacción necesario para atender lo que sucede al frente y en el entorno del vehículo: se enlentece la respuesta ante la necesidad de frenado; se trastorna la capacidad de mantenerse en el carril correcto, de reaccionar a tiempo frente a las señales de tránsito o mantener vigente la distancia con el vehículo que va adelante.
Estudios de la Organización Mundial de la Salud certifican que el uso de los teléfonos móviles al conducir, afectan negativamente al desempeño del conductor, tanto a nivel físico como en cuanto a las percepciones y toma de decisiones. Según la OMS “Al marcar un número, la atención del conductor sobre el camino puede disminuir. Los resultados de estudios sobre la distracción y la exigencia mental muestran que el tiempo de reacción del conductor aumenta de 0,5 a 1,5 segundo cuando se está hablando por el móvil manual”.
De ello resulta que las probabilidades de verse envuelto en un incidente de tránsito aumentan exponencialmente para los conductores que usan el celular mientras conducen, por comparación con los conductores que no lo hacen.
A partir de estos resultados los organismos internacionales reclaman a los gobiernos medidas concretas para la reducción del uso del celular mientras se conduce. Uruguay, a partir de la vigencia la Ley 19.061 se suma a la más de treintena de naciones que prohíben el uso de teléfonos móviles al volante.
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