Alcohol y Conducción 0,3 es igual a 0…


 Por Omar Rodríguez Velazco *

 

El conducir un vehículo es un arte que debemos realizar con atención, procurando ayudarnos y cuidarnos entre todos. Implica también grandes exigencias presupone y exige que podamos confiar en los demás usuarios de las vías de tránsito, tanto como ellos en nosotros. Nos debe obliga a pensar que podemos ser responsable de las lesiones o muerte de otras personas y que nosotros mismos podemos resultar víctima de los errores o de la irresponsabilidad de otros.

 

Por  lo tanto al conducir un vehículo debemos permanentemente aplicar el sentido común, estar atentos para solucionar los imprevistos que se nos van presentando, porque nunca podremos dar nada “por supuesto” – supongo que no va a cruzar – supongo que no va a doblar – supongo !!!, supongo !!!…, nada de esto, todo puede pasar.

 

Tenemos que ser responsable de nuestros actos en las vías de tránsito, siempre debemos calcular lo que vamos hacer y prever lo que pueden hacer otros usuarios. En ese sentido,  nuestros sentidos deben de estar intactos…es por esta razón que:

 

No debemos consumir alcohol si vamos a conducir un vehículo, nuestros sentidos se ven afectados por el alcohol, dado que este actúa directamente sobre nuestro cerebro y por lo tanto sobre nuestras habilidades y destrezas psicomotoras.

 

De acuerdo a publicaciones médicas y científicas se establece que el cerebro es influenciado por el alcohol mucho más que otros órganos del cuerpo. Aun en pequeñas cantidades ya tenemos las primeras alteraciones. Por ejemplo basta con tener una mínima cantidad como 0,3 gr. por litro de sangre para que ciertas inhibiciones disminuyan y comience aparecer la euforia y la auto confianza.

Ya comenzamos a tener menos coordinación, menos atención y a procesar en forma más lenta la información que llega a nuestro cerebro, disminuyendo nuestro tiempo de reacción ante las situaciones de peligro.

 

Se comienza a tener una visión borrosa, comenzando a tener dificultades para reconocer las señales de tránsito, así como para mantener una circulación en dirección correcta, pudiendo llevarnos a cambiarnos de senda sin percatarnos de esta situación.

Esto quizás no lo notemos, pero la reducción de la visión periférica, no permite detectar movimientos, luminosidad, calculo de distancias, cuando nos damos cuenta, seguramente ya puede ser tarde.

 

Hay algunos parámetros y reglas a nivel internacional, con las cuales se puede tener alguna noción, ante la clásica pregunta: “¿cuando es 0,3 gr. por litro de sangre?”, o “¿cuantas copas puedo tomar?”, pero la concentración de alcohol en la sangre varía según lo mucho o poco que se coma antes o mientras éste se ingiere. El peso del cuerpo también tiene importancia, si estamos descansados o no, si tomamos algún medicamento, hasta el sexo - no es lo mismo la  cantidad que puede ingerir un hombre que una mujer - en la mujer la concentración es mayor, hasta deberíamos tener en cuenta la graduación alcohólica de la bebida consumida,…en fin muchas son las variables. 

 

El proceso de liberación del alcohol concentrado en nuestro cuerpo necesita de varias horas, este proceso no se puede apurar, nada lo puede apresurar o cambiar, ni el café, ni la ducha, ni ninguna de las recetas populares que muchas veces escuchamos.

 

Sólo a titulo de ejemplo podemos recoger de parámetros internacionales que, una persona que ha ingerido 250 cc. de bebidas alcohólicas de 30 o más grados, deberán transcurrir entre

12 y 15 horas antes que el cuerpo esté completamente limpio de alcohol. Así, si la fiesta comenzó a las 9 de la noche, con toda seguridad todavía habrá presencia de alcohol en el organismo de esa persona a las 8 de la mañana del día siguiente.

 

Entonces lo único aconsejable es que si vas a conducir un vehículo no consumas bebidas alcohólicas. Una fiesta no puede terminar en tragedia.

 

* Director de la Unidad Nacional de Seguridad Vial.

 

 

 

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