RECIBIMOS Y PUBLICAMOS:
¿Dónde iremos a parar?
Resulta evidente que en el ejercicio del poder los Gobiernos, ya sean estos Departamentales o Nacionales cuando se procede a la toma de decisiones éstas no suelen a veces ser ni simpáticas, ni razonables y mucho menos acertadas.
Para quien o quienes puedan no estar de acuerdo con nosotros le invitamos a recordar algunos hechos que fueron extremadamente relevantes en su momento por connotación polémica y aunque ya pasaron casi 13 años de los sucesos sigue manteniéndose intacta esa situación de “los a favor y los en contra”.
LOS HECHOS Corría la mitad de la década de los 90 y ante el ataque que fue objeto un conductor de taxímetro que terminó con su vida a manos de rapiñeros, el gobierno de Montevideo decreta que en los taxis de la capital se instale un artefacto que divida y aísle asientos delanteros y traseros.
Dicho artefacto que se dio en llamar “mampara” debía ser capaz entre otras cosas de contener el disparo de un arma de fuego de grueso calibre proveniente del asiento trasero del conductor evitando de este modo la agresión “artera y traicionera” del ataque por la espalda.
Para ser breves podemos consignar que infinidad de cosas sucedieron a partir de la instalación de la mampara, y del resultado esperado siendo muy condescendientes en una escala de “0 a 10” podemos asignarle un “2”.
Porque los temas se deben analizar en su conjunto, no sólo por lo que se pretende evitar lo cual es muy respetable sino lo que puede causar a las consecuencias que puedan traer aparejadas obligación intransferible de contralor y seguimiento del órgano que dicta la norma.
Nos apresuramos a declarar que: “LAMENTABLEMENTE” la mampara no cumplió con las expectativas, continuaron las rapiñas, los lastimados, los fallecidos...
En otro orden de razonamiento coincidimos con aquellos señores preocupados por mejorar, aumentar y tonificar el turismo en nuestro país.
El turismo para un país de servicios como el nuestro significa sin lugar a dudas un importantísimo polo de desarrollo.
El taxi es un hall de entrada del turista. La mampara no es precisamente la mejor carta de presentación de una ciudad capital, de sus habitantes y consecuentemente con ello de un país.
Pero dejando de lado estos argumentos que pueden ser perfectamente opinables, vayamos a una realidad urbana, cotidiana y constatable.
Si será poco aconsejable la mampara que en los vehículos policiales tales como patrulleros se ha procedido a su retiro.
No escapa al libre razonamiento de nadie que quien viaja en el asiento trasero de un patrullero por lo menos es un individuo que está siendo indagado o de lo contrario directamente se trata de un individuo como se dice con profusos antecedentes.
Nos preguntamos: ¿Es qué aproximadamente 4 millones y medio de uruguayos que viajan mensualmente en taxi y que pagan religiosamente su viaje no tienen derecho al igual que los delincuentes a viajar en forma “cómoda y segura” tal cual lo dispone el Digesto Municipal?
Sería bueno empezar a explorar por lo menos, la eventualidad de establecer la opcionalidad de la mampara en los taxis de Montevideo dado que solamente estos últimos son los obligados a tenerla a diferencia del resto del país.
CAPITULO 2º. - Independientemente de las diversas medidas que se toman y que ampliamente se publicitan contra posibles afecciones padecidas por el ser humano y que pueden llegar a causar la muerte donde se destacan: el tabaquismo, afecciones cardíacas, sedentarismo, sida, quiste hidático, diabetes, estrés, etc., etc., nos da la sensación que la principal causa de muerte de los uruguayos es el accidente de tránsito.
En tal sentido hace años que la autoridad competente dispuso que por las Rutas Nacionales se circulara con las luces encendidas todo el día.
No creemos que esta medida tomada en el pasado haya sido tan exitosa como para que ahora sea de aplicación en la capital.
Nunca vimos el resultado del seguimiento realizado y o los resultados de la aplicación de la medida en Rutas Nacionales ¿es qué bajaron los accidentes, se mantuvieron, o por el contrario aumentaron?
La prensa sigue dando cuenta de accidentes y de muertes diariamente.
¿Alguien puede estar convencido sanamente que el circular de día con las luces encendidas puede evitar accidentes?
Al igual que las del alumbrado público, las luces de los automóviles son para iluminar la noche y la oscuridad reinante.
¿Alguien se imaginó 18 de Julio al mediodía cumpliendo esta medida, o mejor elijan la calle que les guste, si no ven un auto van a ver unas luces?
Por eso el título que se nos ocurrió: no sabemos “si se apaga valderrrama”, tampoco “cuando se fundan las baterías”.
Julio Pérez Blanco
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