RECIBIMOS Y PUBLICAMOS:
Cacho Bochinche
Que en una asamblea convocada por una directiva para pedirle aprobación a los socios de aumento de cuota social y de radio, se escuchasen todas las cosas que allí se dijeron y durase el tiempo que duró, resultó realmente sorprendente.
Históricamente, en una asamblea de estas características, quien la preside procede a la apertura de la misma, secretario y fundamentalmente tesorero realizan algunas consideraciones para cederle la palabra al contador de la Institución, quien es, a la postre el que contesta alguna pregunta del o los presentes para posteriormente pasar a votar y finalizar.
Pretender no reconocer que siempre aparece algún asambleísta y en el ejercicio del uso de la palabra mete su impronta, pasa algunos avisos a favor o en contra sería tapar el sol con una mano, pero lo del día 6 fue un exceso.
La poca concurrencia (algo más de 100 personas terminamos votando) fue totalmente razonable.
Es que esta directiva desde hace ya varios años presidida por la misma persona ha ido educando a la gente en la cultura del regalo.
“Con su participación se sortearán importantes premios”, finalizaban por lo general los llamados a asamblea y hasta en la última elección.
Ahora ni regalos ni buenas noticias, pero igualmente no es aconsejable el mantenerse al margen no participando, porque no es lo mismo escucharlo a que se lo cuenten.
Sobre las malas noticias que no se reconocen pero que lo son, coincidimos con el disertante seguidor de otras lealtades, (porque traidor es un término demasiado dramático) en la referencia que hacía sobre que “un hombre es lo que hace, no lo que dice” y en tal sentido hagamos algunos ejercicios aritméticos.
Si un trabajador recauda $ 800 (ochocientos pesos), el 29% más los $ 20 (veinte pesos), arroja un resultado de $ 252 (doscientos cincuenta y dos pesos).
Si el trabajador recibiese el 31 % en este caso su salario sería menor: $ 248 (doscientos cuarenta y ocho pesos).
Yendo a cifras mayores si un trabajador recauda $ 1.000 (mil pesos) el 29 % más los $ 20 (veinte pesos) acordados recientemente por esta directiva dan como resultado $ 310 (trescientos diez pesos) o sea que significa el 31 % de lo recaudado acá o en la china.
El presidente de CPATU ha salido a los medios a promocionar determinada tarjeta de crédito, según él con innumerables beneficios.
Como taximetristas que somos hagamos otro ejercicio mental y aritmético.
Se afirma que nuestra tarifa aumentará un 4 % aproximadamente. Se interpreta que a partir de su promulgación de cada $ 100 (cien pesos) que recaudamos pasaremos a recaudar $ 104 (ciento cuatro pesos).
Ahora bien, esta nueva promoción de tarjeta de crédito nos cuesta el 6 %.
Es decir que cada viaje que hagamos con esta tarjeta por cada $ 100 (cien pesos) nos quedará efectivamente $ 94 (noventa y cuatro pesos), si le aplicamos la corrección de la tarifa a $ 104 (ciento cuatro pesos) nos quedarán deducido el 6 % de comisión por tarjeta $ 97,76 (noventa y siete pesos con setenta y seis centésimos).
Sólo aquel o aquellos que tienen otros ingresos fuera de un taxi o que están para la concreción de actos comerciales matizados con algún toque gremial pude estar en desacuerdo con estas realidades económicas que nos siguen y van a seguir lamentablemente comprometiéndonos económicamente en el desarrollo de nuestra gestión como taximetristas.
Para finalizar, los integrantes la directiva de CPATU que atúan en minoría y que accedió a la misma en el último acto eleccionario comprometiéndose a llevar un papel de contralor que están cumpliendo a cabalidad, hicieron una serie de denuncias no desmentidas ni contestadas por el resto de la misma.
Nos preguntamos: el órgano de contralor natural de CPATU que es la Comisión Fiscal ¿dónde está?
Sabido es que la Comisión Fiscal de CPATU pertenece en su totalidad a la directiva en mayoría, pero en el momento del llamado a responsabilidades este elemento no ha de ser de recibo.
Pero en esta Comisión Fiscal nos llama poderosamente la atención la performance de uno de sus miembros, hombre que en el pasado supo ser muy crítico de la actuación de los demás y que tenía un refrán muy utilizado por él refiriéndose a temas económicos financieros: “está todo muy lindo pero el poncho no aparece”.
Los años pasan, la gente envejece y como nuestro titulo “decir cosas feas es asunto grave, antes de decirlas boquita con llave”
Julio Pérez Blanco
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