RECIBIMOS Y PUBLICAMOS:


 ¿Cuánto valen los valores?

 

En términos económicos, «valor» es un concepto fácil de entender. Está estrechamente ligado al «precio» y tenemos la suerte de contar con un medio de intercambio, el dinero, que permite colocar toda propiedad o servicio en una escala universal de valor: basta comparar el precio de dos artículos para determinar cuál es más «valioso».

 

Esto es comprensible en un sistema económico. Pero, ¿se puede aplicar sin más al campo de los valores humanos? La vida nos ofrece muchos valores a los que no podemos pegar una etiqueta con el precio. ¿Cuánto pagaríamos por una familia sólida y unida? ¿Cuánto podría costar un amigo leal, un socio honesto...?

Los valores morales surgen primordialmente en el individuo por influjo y en el seno de la familia, y son valores como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la lealtad, el trabajo, la responsabilidad, etc.

Para que se dé esta transmisión de valores son de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas significativas en su vida, sus padres, hermanos, parientes y posteriormente amigos y maestros. Es además indispensable el modelo y ejemplo que estas personas significativas muestren al niño, para que se dé una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Los valores morales adquiridos en el seno de la familia ayudarán a insertarnos eficaz y fecundamente en la vida social. De este modo la familia contribuye a lanzar personas valiosas para el bien del colectivo social.

Recordemos que una persona valiosa, es una persona que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos. Una persona vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en como los vive.

En el ámbito social, la persona valiosa buscará ir más allá de “mi libertad”, “mi comodidad o bienestar”  y se traducirán estos valores en honestidad, solidaridad, paz, etc.

Los valores se dan independientemente del conocimiento que se tenga de ellos. Sin embargo, la valoración es subjetiva, es decir, depende de las personas que lo juzgan. Por esta razón, muchas veces creemos que los valores cambian, cuando en realidad lo que sucede es que las personas somos quienes damos mayor o menor importancia a un determinado valor.

No debemos creernos superiores por los bienes materiales que poseamos, la felicidad es efímera y no hay tesoro que la pueda comprar. El cargo, las posesiones y el  poder económico no determinan el valor esencial  de un ser humano.

 

Recordamos un viejo proverbio que dice:”Vive de tal manera que cuando nazcas rían y cuando mueras lloren”. Cada persona ilumina con luz propia, unas alumbran más, otras menos, pero cada una de ellas  brilla con su luz.  Esa  luz es  intransferible y necesaria para que el mundo continúe y si es posible, mejore día a día gracias a esos valores morales que nos han legado nuestros mayores.

 

Esperanza Pereira

 

ATRÁS <<<<

 

 

Copyright © 2000 Taxilibre.com

Máximo Gómez 1424

Tel 099681015

info@taxilibre.com

Montevideo - Uruguay