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El desafío de actuar en política
Cuando una persona decide incursionar en la política debe tener en cuenta que es necesario dominar este tema para poder desempeñarse correctamente. Además debe cumplir con las expectativas de quienes apoyaron la participación de dicha persona en la gestión de un organismo o institución, sea del Estado o privada.
¿Qué significa el concepto de “política”?
¿Cómo se debe encarar una responsabilidad de un cargo político? Creo que estas dos interrogantes son las más importantes que debemos hacernos para encaminar nuestra labor y desarrollarla acorde a los requerimientos que el cargo demanda.
También hay que tener muy claro que el camino de la política no es “un lecho de rosas” sino que, por el contrario, es un constante desafío que demanda una enorme energía, por lo cual es necesario mantener la ecuanimidad en todo momento y conducirse en la acción de los principios sostenidos.
Cuando ciertas circunstancias que se presentan en la vida política resultan adversas por distintos motivos, renunciar a un cargo por el simple hecho de ser “presionados”, por ejemplo, significa una muestra de debilidad y se admite de alguna manera ser responsables de los insucesos que a veces un grupo esgrime contra las personas que opinan diferente.
Recordemos que si realmente la política se desenvuelve en un marco democrático, existen mecanismos que protegen a aquellas personas que realmente desean ejercer una política basada en la honestidad y la transparencia de sus acciones y que se hacen responsables ante la masa social, sea ésta de la nación o de cualquier institución.
En los casos en que se deben dirimir hechos confusos en los que se ven involucrados individuos que tienen una trayectoria realmente transparente y comprobable, la mejor forma de hacer justicia es cumplir con las normas que rigen toda institución democrática y en último caso, cuando se trata de dilucidar hechos que involucran posibles maniobras que perjudican una institución, afortunadamente disponemos en nuestro país de mecanismos estatuidos de investigación y de un poder judicial que en definitiva tendrá la última palabra y puede determinar si existen culpables o no, en caso en los que haya sospecha de dolo. Luego que se expida la justicia recién en ese momento se pueden tomar las medidas que correspondan pudiendo señalar a los responsables, si es que los hay.
En el ámbito judicial se dispone de un sistema que brinda las seguridades a todos aquellos que realmente no sean culpables de maniobras, dolo, corrupción, etc. Por lo tanto, si la persona que ocupa cargos políticos se siente segura de lo que ha hecho, no debe temer a enfrentarse a la justicia si es necesario.
Todo lo antes expuesto es un breve resumen de algunos requisitos necesarios para desempeñarse en un cargo político. Admitimos que el tema es complejo y que sería muy engorroso desarrollarlo en esta columna, pero no quería dejar pasar por alto referirme a este tema que tiene tanto significado para mí, ya que me considero una persona que ha elegido incursionar en la política de la institución, basada en mis principios, mi filosofía y fundamentalmente en los valores que rigen mi conducta en todos los aspectos de mi vida, y que me parecía remarcarlo públicamente en momento en que la confusión pude medrar entre los asociados de CPATU y la opinión pública en general.
Como siempre está presente el tema de género, sobre todo en un sector compuesto en su mayoría por hombres, que tienen tan poca participación de las colegas, hacen mi tarea como política mucho más difícil. Los hombres tienen una visión de la política muy diferente por su propia formación. Por lo tanto el trabajo es mucho más arduo, ya que los cambios no surgen de un día para el otro y las mujeres debemos rendir examen todos los días para demostrar nuestra capacidad.
Creo que los más importantes es llegar a comprendernos mutuamente a través del respeto, no sólo por la diferencia de género, sino y ante todo como personas de bien cuya única meta es trabajar en beneficio de la masa social.
Considero que es precisamente en este punto en el que debemos encontrarnos, dejando de lado los personalismos y la búsqueda del beneficio personal.
Para ser un buen político/a jamás se debe actuar llevados por el espíritu de revancha y mucho menos gestionar una institución con actos de “venganza” hacia los que opinan diferente. Recordemos que la oposición siempre es beneficiosa porque alienta a mejorar nuestra labor y enmendar nuestros errores, así como oficiar de control representando a los que opinan diferente, alcanzando así la mejor transparencia democrática.
De mi parte agradezco a todos aquellos que de alguna manera me han permitido crecer y desarrollar mas aún mi espíritu de lucha y al mismo tiempo disfrutar de los logros que he tenido y por los cuales las personas me expresan su apoyo y aceptación.
Cuando un obstáculo se cruza en el camino es una nueva oportunidad de comprobar se si es capaz de superarlo.
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