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En nuestro Gremio: ¿La mujer tiene posibilidades?
La mujer ha sufrido desde los inicios de la civilización, de un trato discriminatorio en todos los ámbitos de la vida pública y privada. La participación política ha sido uno de ellos, en donde antiguamente se consideraba que la mujer no poseía las capacidades mentales suficientes para emitir su opinión referente a asuntos públicos, ni mucho menos formar parte de la vida política de los países; existía la creencia generalizada de que las mujeres no eran aptas para trabajos intelectuales, solo debían dedicarse a las labores del hogar y por ello se les negaba la oportunidad de una educación.
El surgimiento de movimientos de masas de mujeres en los años setenta y ochenta y su destacado papel crearon grandes expectativas de mejores oportunidades para la mujer una vez producido el retorno a la democracia. Se esperaba que la consolidación de las instituciones democráticas promoviera una mayor participación de la mujer en la elaboración e implementación de las leyes y políticas públicas que la afectan en su vida diaria.
A pesar de estos esfuerzos, aún en la actualidad, la cultura machista de nuestra sociedad mantiene en desventaja la participación política de la mujer, evidenciándose en el bajo porcentaje de mujeres que ocupan cargos de poder en los gobiernos.
La mujer en búsqueda de defender sus derechos y posiciones en el ámbito político se ha agrupado y organizado en diversas formas, entre las cuales se destacan las alianzas subpartidistas orientadas a promover sus intereses en áreas específicas. Si bien las mujeres que participan en política por lo general no hacen campaña en base a temas de la mujer, una vez electas la mayoría se aboca a la defensa de los derechos del género y a integrar las bancadas femeninas, así como es cierto que existen muchas otras que jamás se involucran en temas de la mujer.
La discrepancia existente con respecto a lo que se entiende como los intereses de la mujer, obstaculizan la formación de alianzas, ya que desde el punto de vista tradicional, los intereses de la mujer provienen de su condición de esposas, madres y amas de casa, mientras que la posición feminista los relacionan con igualdad de oportunidades y grados de poder en la política, en el trabajo y en el hogar. Entre estas dos visiones existe suficiente compatibilidad para poder establecer las alianzas, como por ejemplo: violencia doméstica, equidad en el trabajo y protección de la niñez, pero aquellos temas como el aborto y el control de la natalidad generan el rechazo de muchos y son identificados como asuntos feministas, por lo que se torna problemático la conformación de alianzas.
Debido a estos factores, existen muchas mujeres que participan en la política y que se niegan a ser identificadas como feministas ya que ven limitadas sus oportunidades gracias a una postura de rechazo en un medio dominado por hombres.
En el caso del sector del taxi, es muy llamativo que teniendo un alto porcentaje (40%) de permisarias mujeres y con un importante incremento de trabajadoras al volante, es casi nula la participación de dichas mujeres en la política de nuestras instituciones. Este hecho nos preocupa, sobre todo teniendo en cuenta que próximamente habrá un acto eleccionario de gran relevancia para todos los socios de CPATU. Contar con la participación de la mujer en las filas partidarias es necesaria para que el electorado disponga de otras opciones, ya que puede introducir una perspectiva y una visión diferente en nuestra política y al mismo tiempo contribuir a acrecentar las oportunidades de las mujeres en nuestro sector.
La participación más activa de las mujeres del taxi les puede brindar la posibilidad de participar en el diseño y la ejecución de las propuestas políticas del sector.
Creemos que los obstáculos para la plena participación de la mujer en nuestra política se origina en la debilitada posición que se le ha dado a la mujer desde hace mucho tiempo, ya que la política del taxi se ha manejado con una visión tradicionalista de los roles de género, en los prejuicios y estereotipos culturales que se tejen en torno a ellos, y en la discriminación abierta.
La participación de la mujer es necesaria para demostrar, a través de la acción en cargos políticos, que son capaces de tomar decisiones de envergadura, obteniendo buenos resultados en su gestión. Con el tiempo, la acción de éstas será más fuerte y significativa en la medida en que se logre la integración de las mujeres en las actividades políticas del sector a las que podrán acceder por sus propios méritos y capacidades, siempre y cuando se conviertan en una fuerza autónoma que haga valer sus derechos como integrantes de un sector dominado hasta ahora por hombres.-
Mujeres del taxi, atrévanse y encaren el desafío de ser activistas en la política de nuestras instituciones. Unidas por un objetivo común, lograrán que sus voces sean escuchadas y respetadas, y de ocupar lugares relevantes, en momentos en que la mujer logra superar los prejuicios y ser valorada por sus capacidades (Intendencia de Montevideo y Artigas, Presidencia del Senado y por tanto 2da suplente del presidente, y el lo internacional, Presidencia de la Argentina, Presidencia de, principal candidata a la presidencia de Brasil, , etc.).
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