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  ¿Sabremos cumplir?

 

En los regímenes democráticos, ya sea en el  ámbito gubernamental, institucional u otro,  se llevan a cabo campañas electorales para así poder captar el apoyo de los electores.  Con el paso del tiempo se han montado  empresas alrededor de los candidatos y se hacen encuestas para medir la opinión y aceptación de los votantes.

 

 A veces las campañas se vuelven largas y tediosas debido a la falta de originalidad por lo poco funcionales y previsibles, mostrando un mediocre manejo de los recursos.  Al margen de los distintos enfoques que las instituciones desarrollan en época de elecciones, resulta evidente que el modelo actual de relación de los postulantes a integrar los cuadros directivos atraviesa una profunda crisis de “creatividad” que se percibe en las encuestas de opinión y, lo que es más grave, en los índices de participación de la masa social de dichas instituciones cuando se las convoca.

 

Cuando los integrantes de un partido comienzan a trabajar para su postulación, deben presentar un plan de trabajo con los proyectos que se concretarán una vez que sean elegidos.. Así los electores evalúan a los candidatos y a su plan de trabajo. Por eso cuando un grupo se presenta a una elección y promete algo debe de trabajar para  poder cumplir lo prometido  y así no defraudar a sus votantes.

 

En las campañas políticas, no debemos prometer lo que después no estaremos dispuestos a cumplir. Este tipo de estrategia que incorpora fórmulas camufladas de propaganda política es la que en definitiva los electores rechazan porque identifican a los grupos con la falta de honestidad. Así es como nace la desacreditación de los grupos políticos que se centran sólo en la recaudación de votos y no tienen en cuenta lo que los votantes esperan de ellos. En algunos países ya se está hablando de “delito electoral” que comenten aquellos grupos políticos que no cumplen con sus promesas pre-electorales.

 

El 31 de julio todos fuimos testigos de las promesas hechas en cuanto a trabajar por un gasoil subvencionado, Ahora nos pueden decir que no es posible,  pero antes de trabajar por un plan sustituto tenemos primero que abocarnos a tratar de cumplir con lo prometido, para así no defraudar a nuestros colegas.

 

Los integrantes de nuestro grupo debería ejercer un seguimiento meticuloso para evitar la omisión de lo prometido. Quienes realmente estamos interesados en trabajar para beneficiar a nuestro sector tenemos una gran interrogante:¿sabremos cumplir?

 

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