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A la discriminación y la falta de respeto, se las desnuda públicamente

 

 

En este espacio todos los meses  damos nuestra opinión sobre temas que creemos de interés para  todos.  En esta oportunidad deseamos reflexionar sobre  la discriminación y el respeto, respeto que debemos brindar a los demás y al cual todos tenemos derecho.

 

Ante la ley y en democracia somos iguales, hombres o mujeres, nadie es más que nadie.

Ser respetuoso no es solamente tener buenos modales. La mayoría de las veces cuestionamos el comportamiento de los demás, a veces hasta decimos que una persona es un “mal educado”, pero ¿ analizamos nuestro comportamiento hacia nuestros iguales, los respetamos como queremos ser respetados, permitimos que expresen sus opiniones aunque no sea lo que queremos escuchar? ¿ Respetamos sus opiniones, sus expresiones, sus palabras? ¿Respetamos el tiempo de los demás?  Citar a una reunión a una hora y comenzar una hora después y que esto  no ocurre esporádicamente sino que es en todas las reuniones.

 

En Uruguay los derechos de la mujer han sido reconocidos y están vigentes desde hace mucho tiempo. La co-responsabilidad de mujeres y hombres en el desarrollo de nuestra sociedad es una de las premisas principales sobre la que se fundamenta el ejercicio pleno de los derechos humanos en este país.

 

Hace nueve meses que somos integrantes de la Comisión Directiva de CPATU y agradecemos enormemente a todos aquellos que confiaron en nosotros, los que nos votaron y los que no lo hicieron, pero igual nos alentaron para que tuviéramos una buena gestión. Creímos que iba a ser una rica experiencia de vida y de trabajo, pusimos lo mejor de nosotros mismos.

 

En las reuniones que realiza la Directiva de CPATU he podido comprobar la discriminación contra la mujer, hasta tal punto, que he decidido hacer público las actitudes discriminatorias que ejerce sobre mi persona concretamente el Sr. Alberto Gómez, Secretario de CPATU.

 

El Sr. Gómez, secretario de CPATU,  en vez de ocuparse y preocuparse de lo que hacen los demás directivos, hace bromas pseudo  irónicas, faltándome el respeto en forma reiterada e impunemente,  en nombre de no se sabe que prerrogativas especiales que lo hacen considerarse superior para realizarlas. Este Señor, decíamos debería ocuparse de lo que el  Estatuto prevé con referencia a su función en la Comisión Directiva: “Art. 36º)  Son obligaciones del secretario: a) Redactar y firmar con el Presidente las Actas de las sesiones de las Asambleas y de la Comisión Directiva...” (según el diccionario: Redactar  es “poner por escrito, escribir una cosa)".  Si este Señor se ocupara de su función no tendría tiempo de faltar el respeto a una compañera de la Comisión Directiva, no permitiéndole hacer uso de la palabra y cuestionando hasta ¡¡¡ su  manera de sonreír!!! acompañando su actitud con comentarios hirientes (en vez de tanta sonrisita debería dedicarte más al trabajo) o cuestionando,  como siendo redactora de un diario no  expresa  bien las ideas, etc.

 

 

¿Es posible trabajar adecuadamente con una persona a nuestro lado que está hostigándonos permanentemente, sin permitirnos seguir el hilo conductor de una frase debido a sus continuas interrupciones? De esta forma resulta prácticamente intolerable la convivencia, que debería tener lugar en un marco de entendimiento y armonía ya que todos estamos trabajando por nuestra institución y debemos respetarnos mutuamente. Sin duda los patrones socioculturales que tratan de menoscabar  a la mujer, así como las acciones de personas como el Sr. Gómez significan un retroceso y una ausencia de valores que conducen a un deterioro de las relaciones humanas que deberían ser jerarquizadas por los integrantes de la actual  Directiva.

 

Existe un hecho tan grave como la discriminación de la que somos objeto y es, sin duda, la inoperancia de las reuniones de la Comisión Directiva de CPATU en las que se debería escuchar las opiniones de todos sus  integrantes cuando se tratan temas de importancia para  los socios. No debemos olvidar que tenemos la gran responsabilidad de velar por los intereses de quienes han confiado en nosotros y a quienes representamos ante nuestra Institución.

 

Más allá de la situación personal que estamos viviendo en el ámbito de la Comisión Directiva, creemos que nuestro deber es promover cambios de comportamiento en el ámbito de los integrantes de dicha Comisión, para poder consolidar la tarea que todos estamos desarrollando a favor de los socios. En este aspecto la educación es un elemento fundamental para mejorar las relaciones interpersonales. Es necesario erradicar los conceptos estereotipados de lo masculino y femenino que se transmiten y circulan en esta Institución,  los que obstaculizan  el real avance de nuestra gestión social.

 

Creemos que la coherencia de nuestras acciones debe verse reflejada en nuestras actitudes en la vida cotidiana. Seríamos realmente deshonestos si ocultáramos estos hechos lamentables que hoy nos toca vivir y que nos perjudica en el ámbito personal e institucional.

 

Confiamos en la cordura y el sentido común de los restantes  integrantes de la Comisión Directiva de CPATU para poder establecer un clima de armonía y compañerismo en las reuniones a las que debemos concurrir a desempeñar nuestra tarea (ya que no lo podemos esperar del colega de referencia)

 

Nuestros principios como miembros de una  institución social como CPATU, requieren nuestros máximos esfuerzos para superar las discrepancias y actuar en todo momento con respeto, sin transgredir la Ley 16.045 del 2 de junio de 1989 sobre “Igualdad de Trato y Oportunidades para ambos sexos en la Actividad Laboral en Uruguay” que en su artículo 1º establece “Prohíbese toda discriminación que viole el principio de igualdad de TRATO y oportunidades para ambos sexos en cualquier sector o ramo de la actividad laboral”.

 

Como siempre y a pesar de todas las dificultades que se nos presentan, seguiremos trabajando con entusiasmo y energía, con el firme propósito de ser útil y aportar lo mejor de nosotros para beneficio de todos. Por encima de los desubicados, están todos nuestros colegas a quienes nos debemos como directivos.

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